Te levantas por la mañana y te dispones a salir a trabajar, a ese privilegio que mucha gente no tiene.
Llegas a la nave tres cuartos de hora antes de tu hora de entrada con la buena intención de adelantar gestiones y poder salir pronto a la calle a desempeñar tu labor, y cual es tu sorpresa que cuando coges tu ruta descubres que los tiempos están mal, que no te da tiempo ha hacer un trabajo de una hora y media, en una hora y con desplazamientos, pero bueno, haber si salgo temprano y adelanto algo, pero otra sorpresa, el material esta sin preparar, y el responsable de hacerlo no ha llegado. Al cuarto de hora llega, pero en vez de atenderte y servirte el material se dedica a dar vueltas de un lado para otro, ahora el problema no es adelantar el trabajo, ya estamos en el punto de no llegar tarde a la primera, y piensas "para esto madrugue".
Al final sales y como es lógico llegas tarde al primero, y por consiguiente tarde al segundo aviso, exactamente 25 minutos, pero el cliente considero mucho esperar y se fue enfadado.
Bueno ahora parece que todo esta en su sitio, pues ahora ya voy a llegar en hora.
Pues no los problemas crecen, el otro aviso resulta que nadie consulto con el cliente lo que quería hacer, y nada de lo que lleve es lo que me hace falta para hacer este trabajo, me zafo como puedo y después de otro aviso acabo la mañana.
Bueno, la tarde parece empezar bien, pero la cosa no acaba así.
Cuando estoy en el segundo aviso y ultimo programado, recibo una llamada esperada pues la ultima hora la habían reservado para ayudar al técnico de guardia, y claro la llamada es para darme un aviso, pero este aviso es la leche de simpático. Parece ser que me dicen que vaya a hacer un aviso que caduca en poco tiempo, por que el técnico de guardia va hacer otro, pero yo me encuentro mas lejos, con menos posiblidades de llegar a tiempo, y la contestación que me dan es que como es difícil, mejor que vaya yo, es decir estoy mas lejos, ocupado y todo y al final tengo que ir yo, creo que me han hecho la cama. Bueno hago todo sin rechistar pues no vale la pena.
Llega la hora de salida y llamo al de guardia para ver como va por si hay que quedarse a hachar una mano, y me dice que tiene seis avisos pendiente, lógicamente tendré que quedarme, me da un aviso y lo acabo en 30 minutos, contento con haberlo acabado pronto lo llamo para que me de otro, y he aquí mi sorpresa que resulta que no soy tan rápido, resulta que el ya ha hecho 4, en el mismo tiempo, no se que me da, que me ha mentido para que me quedara a ayudar, y aun así le digo que le saco otra para que quede todo limpio, si bien se que el no va hacerlo por mi cuando me toque a mi. Con todo llegue yo mas tarde a casa que el que estaba de guardia.
Y este es un día normal de invierno, lo malo de todo es el tener que decir que es normal.
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