sábado, 26 de enero de 2013

AMARGADA

          En mi trabajo me encuentro infinidad de personajes, cada uno con su peculiaridades y sus características.
A veces me gusta analizarlas, intentar entrar en su mente y saber por que actúan así, que es lo que piensan y comprender los.
Seguramente no acierte en mis conclusiones pues no soy sicólogo, pero al menos paso el rato intentando justificar algunas actitudes.

     Hoy me he encontrado una señora de unos 60 años, tan solo llamando al telefonillo me di cuenta por su arisca contestación, que tenia delante un buen especimen para investigar, el tono de voz se y de autoridad, eran una buena tarjeta de visita.
     Ya en la vivienda, el que me atiende es un varón de unos 60 años, que imagino seria el marido, en pijama y con mucha amabilidad me atiende y me da todas las facilidades para realizar mi trabajo, pero al rato aparecio la señora, que entrando en la cocina, soltó un buenos días sonoro, al que yo conteste, con un tono mas bajo, mientras el señor marchaba sin mediar palabra, como si ya sobrase, al rato la señora, de forma impertinente y altiva me grita a la oreja recriminan do que no le contestara al saludo, a lo que yo le contesto, que si le había contestado, pero que no me escucho,no de acuerdo (creo) con mi respuesta, sin mediar palabra se limito a apartarme la herramienta de donde la tenia puesta para cambiarla de sitio, sin motivo aparente, esto creo que era una demostración de que ella era la que mandaba, después se limito a criticar a la compañía, yo acostumbrado a estas situaciones opte por no entrar en el juego y me calle, esto lejos de convencerla lo único que consiguió fue enfurecerla mas, remitiendo si cave con mas fuerza verbal, interrumpiendo mi trabajo colocando obstáculos y trabas a todas mis acciones, sereno seguí sin entrar en el juego de pro vocaciones.
    Terminado el trabajo, y a la hora de escuchar la expoliación sobre los trabajos realizados, mostró una actitud de desprecio y de risas irónicas, como si estuviera burlándose de mis conocimientos que para ella eran muy inferiores a los de ella, y a al hora de firmar los partes de trabajo, que estaban a nombre de su marido, se los retiro de delante para firmarlos ella, después claramente de una lectura detallada de ellos, no sea que la engañe, pero tengo mis dudas de que leyese algo, pues sin gafas a esa edad, y con la letra tan pequeña, o era un águila, o tenia una vista acojonate.

       De todo ello deduzco que entre en la casa de una persona tremendamente amargada, por la envidia que la corroe pensando que puede existir gente que sea mas feliz que ella, lo que la hace entrar en un circulo vicioso amargando se mas y sintiéndose mas infeliz, menos mal que tenia aquel hombre, que resignado resistía los envites de una ira incontenible de envidia. Gente que piensa que el resto del mundo esta hay solo con el fin de engañarla, criticarla, humillarle y atacarla.
        Sinceramente, me dio pena, por que vivir con ese odio no puede ser sano, es mas creo que eso no es vivir.
        Lo malo es que contagia su forestación a los que la rodean.
        En fin, hay de todo.

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